Existen importantes diferencias de criterios y normas de educación entre los colegios privados y los públicos. La mayoría de los colegios privados prioriza la calidad de los contenidos y la educación especializada por sobre los principios nacionales, patrióticos y/o religiosos.
Un ejemplo claro de estas diferencias puede observarse en la resistencia que expresaron los colegios privados españoles frente al dictado de la materia Educación para la Ciudadanía. La ley establece que sea obligatorio el dictado de esta asignatura en todas las instituciones educativas de nivel primario y secundario.
La recomendación de la patronal de colegios privados (Confederación Española de Centros de Enseñanza) es que cada colegio elija si incluye esa materia o no en cu currícula y plan educativo. La propuesta es que los niños cuyos padres no desean que éstos cursen la materia, puedan, durante esa hora de clases, trasladarse a otra aula y realizan otro tipo de actividades. Podrán llevarse a cabo talleres de lectura o prácticos sobre la constitución española, por ejemplo.
Sin embargo, al Ministerio de Educación no le parece una aberración exigir a los alumnos el cursado obligatorio de la materia mencionada. Y tampoco considera correcto promover la ausencia de los niños a su cursado, en los colegios privados. Además, los padres se encuentran ante una disyuntiva: aceptar la norma impartida por el gobierno o decidir en función de criterios personales.
La CECE, por su parte, afirma que no es su intención boicotear el dictado de esta materia; sino, solamente, darle a los padres la posibilidad de elección. La idea es que la asignatura Educación para la Ciudadanía no sea una materia obligatoria, y quieren ofrecerles a los padres la posibilidad de escoger de acuerdo a su línea ideológica.

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